¿Existe realmente la Fórmula de Marvel?

Aquellos que seáis más habituales a las redes sociales seguro que habéis escuchado más de una vez la expresión «La fórmula de Marvel», o algún otro equivalente. Hay cierto sector del fandom (no me preguntes exactamente de qué son fans) que tiende a desprestigiar las películas de Marvel, en concreto las de su Universo Cinematográfico, con la observación de que todas ellas están cortadas por el mismo patrón. No sólo es un argumento repetido y asimilado por los espectadores de a pie, también es algo que de vez en cuando repite gente con más reconocimiento en el mundillo audiovisual, como hace tiempo hizo Martin Scorsese y, hace unos días Denis Villeneuve, director de la última adaptación de Dune durante una entrevista en relación a su reciente estreno.

El propósito de este artículo de opinión no es el de criticar al director canadiense. Ni siquiera he leído la entrevista porque estaba escondida tras un muro de pago, disponible sólo para suscriptores de El Mundo (y no me interesaba tanto como para pagar, las cosas como son). La razón principal por la que no le voy a criticar es porque lo único que conozco de dicha entrevista es esa frase, sacada de contexto y muy probablemente plantada a propósito por el entrevistador para provocar reacciones y aumentar el ratio de visitas (y con suerte algún que otro pago para leer la entrevista). No, estoy escribiendo estas líneas  con la intención de analizar cuánto de cierto tienen tales afirmaciones tan arraigadas en la conciencia colectiva.

Ahora bien, ¿cuál es esa supuesta fórmula que Marvel utiliza en sus películas? No es una pregunta tan sencilla. Si nos quedamos en lo superficial, las películas no pueden ser más diferentes unas de otras. Por ejemplo, comparemos a Ironman con Dr. Strange. Por un lado tenemos a Tony Stark, un «Genio millonario, playboy, filántropo» que con la ayuda de su ingenio diseñó la armadura más avanzada del mundo. Una premisa que parece sacada de una historia pulp de ciencia ficción. Por el otro tenemos al Dr. Stephen Strange, literalmente un mago, con poderes mágicos que se alejan de la más simple explicación científica que le podamos intentar dar. Pocas cosas se me ocurren que caigan más de lleno en el género fantástico.  Tenemos películas que encajan a la perfección en el Space Opera, como los Guardianes de la Galaxia, y tenemos escenas de puro cine bélico con Capitán América: El primer vengador. No, evidentemente cuando hablan de la fórmula Marvel tienen que estar hablando de algo más genérico. 

Dr Strange y Ironman durante Infinity War
Dr. Strange y Ironman no podrían tener una naturaleza más dispar.

Dejando de lado lo que podríamos llamar la estética —o si somos más creativos, el sabor— de cada película, está claro que aislar la llamada Fórmula de todo lo demás no es una tarea trivial. El siguiente paso a la hora de intentarlo podría ser analizar la estructura de las películas… y mira, reconozco que aquí podemos estar tras la pista de algo interesante. Muchas películas del MCU tienen una estructura similar: Nos presentan a un protagonista que es, en principio, normal; el protagonista obtiene poderes especiales de algún tipo;  el protagonista reconoce su responsabilidad para con el poder que ha recibido; hay un villano que representa aquello contra lo que el protagonista tiene que luchar una vez aceptada dicha  responsabilidad; en algún momento el protagonista puede llegar a cuestionar si es lo suficientemente válido para afrontar dicha responsabilidad; y, finalmente, el protagonista asume su responsabilidad salvando el día, no sin haber crecido como persona durante el proceso. Pues bien, ese argumento, completamente desprovisto de cualquier decoración, como ya os habréis dado cuenta, ni siquiera es exclusivo de Marvel o del MCU, es el argumento de prácticamente cualquier película de aventuras. Es más, es una estructura que tiene nombre y apellidos: El viaje del Héroe1.  Es una “fórmula” que existe en nuestras historias desde hace siglos, estando presente incluso en mitos grecorromanos. Es muy difícil escribir una historia fuera de este tropo, condenadamente difícil si tu historia es de, literalmente, superhéroes.

Un dibujo de Perseo sobre la constelación a la que da nombre
Sidney Hall’s (?-1831) astronomical chart illustration of Perseus and Caput Medusae. Perseus holding bloody sword and severed head of Medusa forming the constellations

Claro que los que apelan a la Fórmula, no critican del mismo modo Indiana Jones o Star Wars, pese a que también compartan dicha estructura. No, tiene que haber algo más. Algo no tan abstracto como el propio esqueleto del argumento, ni tan concreto como “aquí el prota es medio alien, aquí es un científico”. Tiene que existir algo entre medias, algo que esté presente en todas las películas y que al percibirlo tengamos una especie de sensación de deja vu. Es hora de hablar del tono. Y es que el tono de las películas del MCU es muy similar en casi todas las películas. Sí, incluso aquellas que se pueden alejar más del Viaje del Héroe (que las hay). El sentido del humor, el ambiente optimista, las dinámicas de los personajes y sus personalidades carismáticas, la estética de los planos… No puedo negarlo, si juntamos un tono tan parecido con una estructura común en muchas de ellas y algún otro detalle a mayores, pues es normal que terminen por dejarnos un regustillo similar. Pero es que hay un dato muy importante que no estamos teniendo en cuenta, ¡y es que todas las películas son parte de la misma saga!. El tono de Indiana Jones y la última cruzada es el mismo tono de En busca del arca perdida. El tono de El retorno del Jedi es el mismo que el de La amenaza fantasma. La diferencia es que, por norma general, las sagas tienen 3 o 4 películas. O ha habido parones de años entre entregas, como con Star Wars. El MCU tiene, a día de hoy, 25 películas. No es que no exista similitud entre ellas, es que lo normal es que la haya. Es lo que da coherencia y cohesión a todas ellas. No es algo malo, no es algo criticable, es algo de esperar. De hecho si no fuera así a lo mejor no hubieran tenido éxito, porque cada película sería de su padre y de su madre y nadie tendría la certeza, cuando estrenan una nueva, de que, por lo menos, va a ser entretenida, divertida y le va a hacer pasar un buen rato.

Aún con esas, pienso que tiene mérito que hayan sido capaces de ofrecer cosas tan sustancialmente diferentes dentro de la franquicia. Tenemos una amplia variedad que va desde una película de espías como puede ser El soldado de Invierno a una película a una película de artes marciales hongkonesa con toques wuxia como Shang-Chi. Yo creo que está bastante bien. Y si sois de esas personas a las que no les gustan las películas del MCU, que es perfectamente posible, pues lo siento mucho de corazón, pero no os pasa nada malo.  Entiendo que pueda ser frustrante ver cómo la gente disfruta de algo que a se os hace repetitivo y manido, pero como dicen, para gustos hay colores. Se estrenan al año docenas de películas que no forman parte del Universo Cinematográfico de Marvel de las que podéis disfrutar sin necesidad de caer en la crítica fácil de algo que, aunque pueda existir, no es necesariamente malo, pese a que no sea algo de vuestro agrado.

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1 – De todos los nombres que le dan a esta estructura en la wikipedia he mantenido “Viaje del Héroe” porque es el que yo más he escuchado por ahí, supongo que por traducciones literales al texto original de Joseph Campbell, quien acuñó el término.

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